Cómo empezó todo esto
Comenzamos en 2019 con talleres pequeños en Córdoba. Queríamos crear un espacio donde la gente pudiera aprender a dibujar sin tanta teoría abstracta. Solo lápiz, papel y algo frente a ti para observar.
La mayoría de nuestros primeros alumnos venían frustrados por cursos que prometían métodos rápidos o fórmulas mágicas. Pero dibujar del natural no funciona así. Requiere tiempo, paciencia y muchísima observación.
Con el tiempo, desarrollamos un enfoque más estructurado pero sin perder lo esencial: mirar de verdad. Ahora trabajamos con grupos más grandes, pero seguimos creyendo en lo mismo. Si quieres dibujar bien, tienes que aprender a ver.
No somos una academia tradicional. Nuestro espacio es más bien un taller colaborativo donde cada persona avanza a su ritmo, pero todos comparten el mismo objetivo: representar el mundo visible con honestidad.